Las Poderosas hemos creado una nueva canción para unir nuestras voces contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual y, por tanto, contra el sistema prostitucional que explota hoy en día a miles de mujeres y niñas en nuestro entorno.
Las Poderosas somos un grupo de mujeres de distintos orígenes. Este grupo se creó en el 2017 en Iruña/Pamplona, como lugar de encuentro y espacio de apoyo mutuo.
Las Poderosas es un lugar seguro, una segunda familia para quienes hemos tenido que partir, lejos de nuestra gente querida, en busca de una oportunidad para empezar de nuevo.
Las Poderosas alzamos la voz para que el mundo nos escuche.
En esta ocasión, y después de pensarlo y trabajarlo mucho entre todas, hemos decidido hablar de la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual: porque es una realidad presente, cercana, dolorosa, demasiado desconocida, y que todos y todas podemos cambiar.
Las Poderosas somos mujeres diversas con un objetivo en común: defender los derechos de todas las mujeres del mundo.
Durante el año 2025, Las Poderosas, con el apoyo de la asociación Acción Contra la Trata - ACT y el colectivo Suakai Neomúsica, hemos creado la letra y melodía de esta canción, que hemos interpretado todas juntas.
Las solistas de ¡Stop Trata! son:
Las integrantes del coro somos Las Poderosas.
Nos han apoyado en el proceso de la composición de la canción:
En el estudio de grabación: Josu Erviti.
La trata se da dentro del sistema prostitucional (como lo llama nuestra compañera y activista Amelia Tiganus). Este sistema es tolerado y está normalizado en España, en Europa, en el mundo.
Pero el sistema prostitucional, para existir, se nutre de la captación de miles y miles de mujeres y niñas que necesitan salir adelante como sea. Por eso, los tratantes, proxenetas y consumidores (lo que llamamos puteros) se aprovechan de las situaciones de desventaja de miles y miles de mujeres y niñas en el mundo para ganar dinero a su costa, y se aprovechan del uso de sus cuerpos, y de sus vidas.
La trata se viste de voluntariedad, a veces de glamour, incluso de deseo. Pero la realidad es muy diferente. Las mujeres expuestas en clubes, pisos, en la calle o en internet, son deshumanizadas y convertidas en sujetos/objetos disponibles para el consumo masculino. El de los hombres que pagan por acceder a nuestros cuerpos.
Los hombres que pagan por acceder a nuestros cuerpos saben que no les deseamos, pero aun así deciden pagar, como si fueran clientes cualesquiera, y pedir el supuesto servicio por el que han pagado. El deseo de las mujeres queda relegado a un segundo plano. En el sistema prostitucional, no parece que nuestro bienestar ni nuestro deseo importe.
Mientras tanto, las mujeres luchamos por sobrevivir. Por ganar algo de dinero con el que pagar nuestras facturas, con el que sostener a nuestras familias, o incluso, cuando es el caso, con el que pagar a nuestros tratantes.
Los tratantes se pueden disfrazar con múltiples rostros, de modo que muchas veces ni siquiera parece que nos exploten: se venden como cuidadores, como aquellos que nos ayudan a conseguir una vida mejor, como protectores o incluso como parejas. Se aprovechan de la situación, y utilizan a las mujeres hasta que las rompen.
¡Stop trata! es una canción valiente, porque habla de todo esto. No todas las mujeres consiguen salir ilesas del sistema prostitucional. Queremos que la sociedad nos escuche, ponga su mirada sobre los hombres que deciden pagar por acceder a nuestros cuerpos (y a un espacio de nuestras vidas). Porque ellos son muchos más, y pueden ser cualquiera. Para que una mujer sea prostituida, hacen falta muchos hombres pagando por ella. La prostitución tiene cara de hombre. De hombres que se aprovechan de la situación y deciden imponer su propio deseo a toda costa, por encima de todo y sin pensar en el daño que acarrean.
Las Poderosas creemos en el modelo sueco, instaurado en 1999 en Suecia bajo la “Ley de Paz para las mujeres” y consta de tres pilares:
Este modelo es también conocido como modelo abolicionista, en línea con la lucha que permitió la abolición de la esclavitud en el siglo XIX.
Así como no podemos considerar a las personas no blancas como seres inferiores y por tanto esclavizarlas, tampoco queremos que las mujeres sigamos siendo consideradas seres inferiores y por tanto prostituibles para la satisfacción del consumo masculino.
Queremos derechos, queremos igualdad, y queremos oportunidades para poder sobrevivir y desarrollarnos sin tener que exponer cada día nuestros cuerpos, y nuestras vidas.






